Fuego violeta, llama de amor,
purifica mi mente, disuelve el dolor.
Chispean tus luces en mi corazón,
me envuelves de paz y liberación.
Zadquiel me eleva con suave esplendor,
Saint Germain canta al Gran Liberador.
Yo soy la llama que puede sanar,
con solo invocar y amar.
Violeta, violeta, fuego sutil,
transmuta en luz todo lo vil.
Con cada rayo que llega a mí,
me siento en Dios, vuelvo a vivir.
Cuando estoy triste o me siento caer,
llamo tu llama y vuelvo a renacer.
Tú me perdonas, me haces brillar,
¡Llama de amor celestial!
©Lumina

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